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viernes, 30 de enero de 2009

Casamientos y paracaídas. Algo va a doler...

Salí a almorzar con un amigo holandés de la empresa. Uno de los típicos europeos que piensan que los hombres son como el vino y mejoran con la edad y que por ende no hay prisa en casarse, total, cada día que pasa se pone más atractivo para las mujeres, porque tiene más plata, más poder etc. Supongo que no tiene espejos en la casa, porque también te vas poniendo más viejo, más gordo, más pelado. El cuerpo es como el mal vino: no resiste el paso del tiempo y se pone vinagre.

Y el casamiento es como una moneda tirada al aire que no sabés de que lado cae. Podés haber tenido el mejor y más largo de los noviazgos y terminar ensartándote con esa gorda que no sabés como no te diste cuenta de todos los defectos que tiene o te podés haber casado sin pensarlo mucho y estar con la mejor persona del mundo completamente enamorado de la vida que te sonríe en cada rincón.

Es que el casamiento, al igual que el salto en paracaídas, tiene una edad donde hace sentido y otra donde ni vale la pena intentarlo. Si te tirás muy joven, tal vez no tengas la responsabilidad para evaluar las consecuencias y termines arriba de un árbol en el mejor de los casos. Pero si el tiempo se te pasa, por más que nos vendan otra cosa, no vas a estar en forma para tirarte. Y lo más probable es que termines muy enterrado, sin un peso, y con unos cuantos golpes..

Y si…me deprimen tremendamente los viejos de cuarentilargos con señoritas de veintitantos jugando al amor….ya fue…no tenés más onda por ser más viejo. Tendrás más experiencia, más cultura, tal vez un descapotable, peluca y tantas otras cosas que llegan con la edad. Pero no dejás de ser un viejo con barriga haciendo el ridículo saltando al vacío. Sabelo: Velocidad = Masa x Aceleración. Y en el caso de un salto al vacío, la aceleración es la de la fuerza de la gravedad…tratá de embocarle a la pileta porque esto va a doler.

miércoles, 28 de enero de 2009

La Noticia de la Semana - Yo no fuí...


Esta noticia me llega desde Buenos Aires…alguien que supuso que yo había tenido un accidente con mi auto. Lejos de eso este argentino con registro legal en trámite está cada vez más parecido a Meteoro. En realidad, dada la cantidad de facturas que estoy pagando, me defino como “Sacaoro”…"Yalapongo Sacaoro", para ser más preciso.

Este país es increíble en todos los sentidos. No solo no tiene “Plan B” anticrisis sino que le quita plata a los consumidores y se las da a las compañías de electricidad. Vaya paradoja, en eso se parece bastante a la Argentina. Tan lejos y tan cerca. Los dejo con la noticia de la semana. (Gracias Andrés!).

Un conductor alemán aterriza en el tejado de una iglesia

BERLÍN - Un joven conductor alemán hizo un salto de ángel el domingo para terminar empotrando su vehículo en el tejado de una iglesia tras una desafortunada salida de la carretera en Sajonia (este de Alemania), informó este lunes la Policía de Chemnitz.

El joven, que conducía probablemente demasiado rápido, según la policía, se salió de la carretera y derrapó más abajo sobre un talud que hizo las veces de trampolín, proyectando al vehículo y a su conductor a 35 metros por los aires.

El 'vuelo' terminó sobre el tejado de una iglesia, de siete metros de alto. La escena se produjo bajo la mirada atónita de unos soldados que esperaban a bordo de un camión de transporte de tropas y que vieron pasar en el cielo nocturno este objeto volante no identificado.

El conductor, gravemente herido, tuvo que ser rescatado por los Bomberos. Un análisis de sangre debe aclarar este lunes su tasa de alcoholemia. En cuanto al coche, tuvo que ser retirado con ayuda de una grúa.


viernes, 23 de enero de 2009

Tandem? No caigas en la trampa...

El otro día salí a almorzar con una compañera de trabajo y le comenté lo incómodo que me sentía hablando en alemán. Me recomendó que hiciera un “tandem”. Aparentemente hay bastantes alemanes interesados en aprender español (u otras lenguas) y se estila que salgas con alguien a conversar, de forma que vos practicás alemán y ellos tu lengua. Me recomendó además que fuera a un instituto donde se enseñara español, ya que ese es un lugar bueno para encontrar "pareja".

Una vez en el instituto, me mandaron a una cartelera, donde se publicaban esta clase de cosas. Debo decir que ya la cosa me parecía bastante rara, porque los avisos son bastante parecidos a los que publicarías si estás buscando pareja, enfocados claro al tema del aprendizaje, pero de todas formas sugestivos: “Annette, 25, estoy viajando sola a Colombia y quiero aprender un poco de español antes….”. El final se lo ponés vos como quieras, pero lo más probable es que termines en un avión con destino a Colombia y no era lo que yo estaba buscando.Vale decir, si fuera soltero, esta sería una excelente ocasión para conocer señoritas Pero estando casado y no queriendo caer en la trampa de encontrarme después en una situación incómoda, le apunte a los que provenían del lado masculino.

Vaya paradoja, ese fue el comienzo de todos los problemas. Una cosa es conocer a alguien en algún lado, que te cuente que quiere aprender español y arreglar algo y otra muy distinta es concurrir a una cita a ciegas con alguien que jamás viste, que no sabés que quiere y que es de tu mismo sexo. Lo había probado en Boston, cuando estaba desesperado por jugar tenis y terminé jugando con uno que tenía tanta pinta de asesino serial. Pero ahí por lo menos era llegar a una cancha, jugar un partido y salir. Y lo dejaba ganar y punto...

Arreglar para ir a almorzar con alguien que no conocés, sea del sexo que sea, es una cita. Y si es una cita con un flaco, sos gay…al menos ese es el paradigma mental de este cibernauta escritor…y me persiguió antes del encuentro, donde trate de presentarme lo más desprolijo posible, durante el encuentro, donde trate de mantener más de 2 metros de distancia siempre y después del encuentro, donde me quedó esa horrible sensación de “que le habré parecido?” Por suerte no me llamó de vuelta…seguramente no era su tipo. Por ahora el “Tandem” queda cancelado....

viernes, 16 de enero de 2009

Orkis...


Estoy calzado. Arrancó la temporada de liquidación en Berlín y por 40 mangos me llevé unas divinas Orkis. Ya el año pasado al llegar para el final de Enero había descubierto que se liquidaba todo a precios ridículos y me juré que este año, con algún morlaco que me sobrara hacía destrozos. De hecho creo que no compré prácticamente nada durante el año, salvo cuando encontraba alguna oportunidad. Hoy salís a la calle y tenés oportunidades en todos lados…y la verdad te querés llevar todo, porque te sentís millonario. Te sale el famoso “dame 2… no mejor dame 4”

Cuestión que estaba feliz con mis nuevas zapas pensando en todas las cosas que me iba a comprar, cuando el mecánico del auto se encargo de recordarme que no soy ningún millonario. 300 Euros por el service del carro y el chorizo me iba a cobrar otros 300 por cambiar una pastilla de freno y reemplazar un cable de la batería cosa que definitivamente no sucedió…

Por desgracia, se terminó mi temporada de compras…a que no sabés quien está comprando unas Orkis divinas con los 300 euros que pensaba ponerme encima? Supongo que será la famosa distribución de la riqueza que tan en boga está en estos días…

viernes, 9 de enero de 2009

Hauptstrasse 98...

Cosas de la vida, unos días antes de venirme pude ver una presentación que estaba armando mi viejo con la historia de la familia, desde sus abuelos hasta nuestros días. Curiosamente, aparecía ahí la dirección que originalmente tenía mi familia en Berlín hace ya casi 100 años y hasta había una foto de mi abuelo jugando en la puerta de la misma.

Y por esas cosas de la vida también, cuando volví a Berlín, tuve un pequeño desperfecto con el auto que hizo que tuviera que ir a llevarlo al mecánico. Debido al intenso frío que azota esta zona del mundo, el otro día el auto no quería arrancar. Probé de todo hasta que al final vino el mecánico. Fue bastante interesante su labor: se sentó al volante y le dio paliza al auto hasta que arrancó. Y encima me miraba con cara de “nabo…ves que anda? El problema es que tiene un cartel que dice que el motor está mal…”. La verdad es bastante distinta: para hacer lo que hizo él, esto es romperlo hasta que arrancó, no necesitaba ningún mecánico. Si anda y te pone un cartel que dice “lo rompiste al darle arranque así…” es porque lo rompiste y no porque andaba.

Pero voy a dejar esa discusión filosófica de lado. Me encaminé entonces al service oficial con mi carro, solo para comprobar a mitad de camino que me encontraba en Hauptstrasse 98, en la puerta de la casa de mi abuelo. No pude más que pararme al lado del camino un minuto y recordarlo todo. Si bien Berlín fue destruida por la 2da guerra, el lugar se parece bastante a la foto que vi en la presentación. El cartel del número es el mismo…pero el lugar ya no es una casa de familia. Ahora hay un banco ahí. Estoy seguro que esa información dejará muy contenta a una parte de la familia y muy desconcertada a la otra mitad más bohemia. Yo me quedé con una sensación mixta, más cerca del bohemio que del empresario. Me pregunto que pasaría si un día paso por el lugar donde crecí de chico y veo que es un banco en vez de mi hogar.

En el fondo, supongo que la vida es un poco así…el día que te vas perdés todo el control sobre lo que tenías y tal vez lo que para vos era lo más preciado de la tierra, para el que sigue no tiene valor alguno. En el fondo, no dejan de ser espejitos de colores, no importa el color que tengan. Sería bueno recordarlo y tenerlo presente.

El otro día leí una nota que contaba que un día San Martín vió a su nieta jugando con una de las medallas que obtuvo en alguna de las tantas guerras que ganó. Ante el reproche de la madre de la niña, dijo: “que valor tienen las medallas sino sirven para entretener a una niña…”. A la distancia, creo que una vez más estaba acertado…que importa si es un banco o un casino? Para mi siempre va a ser la casa de mi bisabuelo, donde mi abuelo aprendió a caminar…

jueves, 8 de enero de 2009

THE OFFICE

Esta es otra nueva sección del blog. Acá voy a contar un poco las diferencias que encontré en los distintos lugares donde trabajé, anécdotas de colores etc. Y ya que estamos, empecemos por casa: la oficina que tenemos en Berlín. El solo hecho de estar en Berlín ya le da un toque distinguido. Es una ciudad con mucha historia y la verdad es que las oficinas que tenemos hoy en día son bastante lujosas. Ya me habían deslumbrado cuando me hicieron la entrevista de trabajo. Viniendo de Argentina, no te podés imaginar que algo así exista y menos que una empresa que no conocés pueda tener algo así. Si lo esperaba de Gillette en Boston y esto está a ese mismo nivel, aún cuando es un open space y no hay boxes.

Pero el foco de esta sección es otro, la anécdota. Y tiene que ver con uno de los servicios más preciados que tenemos acá y como me imagino ese mismo servicio en Buenos Aires. Se trata de bebidas gratis. El concepto es que podemos tomar todo tipo de bebidas sin cargo, desde aguas hasta colas pasando por jugos, té o café. Para ello, en cada piso hay 4 cocinitas, donde te podés servir alguna gaseosa, preparar una infusión etc. Y para que las bebidas estén tomables, cada cocina tiene su heladera, donde se van refrigerando las botellas. Lo curioso es como funciona todo: te servís y si se acaba, repones en la heladera otra botella para el próximo (que podés llegar a ser vos) o preparás la máquina de café si se acabo el que había en el termo.

Ahora supongo este mismo servicio en una oficina latina: tomo la coca cola y no me fijo si hay otra refrigerándose. En caso que sea yo el que vuelvo por un refill no habiendo más, sencillamente camino 50 mts, hasta la próxima cocina donde seguro quedó alguna botella con contenido. Y repito el procedimiento hasta que no queden botellas en el piso, donde bajo a otro piso por la gaseosa fría. El resultado es: un montón de empleados bajando y subiendo por los pisos para tratar de tomar alguna de las bebidas frescas que queden en la oficina.

Y entonces aparece la nueva figura: el acaparador, que es aquel que harto de no tener bebidas frescas para tomar, pone una a las 7PM antes de irse para su casa y al día siguiente llega temprano y se lleva la botella a su escritorio, donde la pone cerca de la boca del aire acondicionado para que se mantenga fría. Incapaz de convidar un trago, se las ingenia para que nadie la vea, escondiéndola de los demás. Pero hay otra clase de inadaptado rompesistema: el chorizo. Es el que simplemente se lleva una gaseosa en su camino a casa, un par para el fulbito después del laburo o un par de cajones para la fiesta de la noche. Ni que hablar de las bolsas de café, que caben en la cartera de la dama y que sin duda desaparecerán a la brevedad.

Queda comprobado entonces que el sistema es inviable en nuestras latitudes. Una verdadera lástima porque yo lo disfruto demasiado. De yapa, va un video con info sobre la empresa...