Hoy mi Sra. encontró una cucaracha muerta en el living. Me di cuenta porque pude oir sus gritos desde el otro lado del pasillo.
Sin dudarlo un segundo, me acerqué al lugar y al comprobar que estaba muerta (o parecía, porque descansaba con sus patas para arriba), agarrando un papel la aplasté y la puse en la bolsa de la basura.
En un acto reflejo, cerré la bolsa definitivamente con todo lo que allí había y la puse fuera del departamento para que el basurero se la lleve, a ver si no estaba muerta y se le ocurría volver a salir.
Ahora que lo pienso más friamente, para la cucaracha esto fue casi un entierro con honores.
¿ Qué puede haber mejor para una cucaracha que ser enterrada en una bolsa de basura llena de comida y restos? Toda una vida buscando un basural y lo encontró cuando ya no lo podía usar. Y tampoco puede dejarlo en herencia, porque no tiene forma de comunicarse con sus deudos.
Se murió y lo encontró...cuando ya no le servía para nada. Ni para opacar a sus vecinos, ni para saciar su hambre...ni para compartir con sus amigos. Hubiera sido mucho mejor para ella nunca haber entrado a mi departamento...una vida más austera pero vida al fin.
¿No nos pasa un poco a nosotros lo que le pasó a esta cucaracha? Buscamos y buscamos una vida mejor...todo termina en el mismo lugar. Mejor un poco de hambre en compañía de los amigos que enterrado en una montaña de oro que no puedo usar.
lunes, 29 de octubre de 2007
martes, 23 de octubre de 2007
La democracia que tenemos...la merecemos?
Hace poco me crucé con un amigo ultra menemista que protestaba porque "el Domingo 28 gana Cristina. Y encima nos tenemos que comer 4 años más de estos zurdos de cartón pintado".
Lo que no se acordaba mi amigo era que esto no es casualidad, sino causalidad...porque en el año 1995, aplaudió de pie la reforma constitucional que le dejó en bandeja de plata la reelección a su presidente favorito. Lo que no tuvo en cuenta en ese momento, es que esta reforma es tan válida para Menem como para Kirchner y si tuvimos 10 años de Menem, tal vez tengamos 12 o 16 años de Kirchner.
Al final de todo, somos nada más que un país de mediocres no comprometidos que nos quejamos solo cuando nos duele el bolsillo y no hacemos nada para evitar que la moneda caiga del lado que no nos conviene...y tomamos decisiones de muy corto plazo, porque no nos importa en lo más mínimo el futuro. Vivimos para hoy y para afuera. Que lo que importa es solo el que dirán.
Y así nos va...y por eso tenemos las instituciones que tenemos. Desidia, ignorancia, inexperiencia, arrogancia...un cocktail demasiado fuerte para cualquier país.
Después te chocás con gente que dice que de esto se sale, porque nunca puede ser peor. Y el destino nos muestra una y otra vez que siempre puede ser peor. Porque cuando cae una gota y no arreglamos el techo, lo más probable es que en un tiempo se caiga el techo. Y ni siquiera eso nos inquieta, porque es una habitación del fondo y nadie la vé. Seguimos hipotecando año tras año nuestro futuro de prosperidad, en función de un presente mediocre pero seguro. Tenemos la visión de un topo...no vemos ni a 2 cm de nuestra nariz. O tal vez, no queremos ver más para no asustarnos de nuestra propia realidad.
Disculpeme Sr. Duhalde, pero lo corrijo: "somos un país definitivamente condenado al fracaso". Tal vez por eso Ud. esté condenado al éxito.
Lo que no se acordaba mi amigo era que esto no es casualidad, sino causalidad...porque en el año 1995, aplaudió de pie la reforma constitucional que le dejó en bandeja de plata la reelección a su presidente favorito. Lo que no tuvo en cuenta en ese momento, es que esta reforma es tan válida para Menem como para Kirchner y si tuvimos 10 años de Menem, tal vez tengamos 12 o 16 años de Kirchner.
Al final de todo, somos nada más que un país de mediocres no comprometidos que nos quejamos solo cuando nos duele el bolsillo y no hacemos nada para evitar que la moneda caiga del lado que no nos conviene...y tomamos decisiones de muy corto plazo, porque no nos importa en lo más mínimo el futuro. Vivimos para hoy y para afuera. Que lo que importa es solo el que dirán.
Y así nos va...y por eso tenemos las instituciones que tenemos. Desidia, ignorancia, inexperiencia, arrogancia...un cocktail demasiado fuerte para cualquier país.
Después te chocás con gente que dice que de esto se sale, porque nunca puede ser peor. Y el destino nos muestra una y otra vez que siempre puede ser peor. Porque cuando cae una gota y no arreglamos el techo, lo más probable es que en un tiempo se caiga el techo. Y ni siquiera eso nos inquieta, porque es una habitación del fondo y nadie la vé. Seguimos hipotecando año tras año nuestro futuro de prosperidad, en función de un presente mediocre pero seguro. Tenemos la visión de un topo...no vemos ni a 2 cm de nuestra nariz. O tal vez, no queremos ver más para no asustarnos de nuestra propia realidad.
Disculpeme Sr. Duhalde, pero lo corrijo: "somos un país definitivamente condenado al fracaso". Tal vez por eso Ud. esté condenado al éxito.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Super Heroes vs. Archi enemigos
A veces tengo la petulancia (y el atrevimiento) de pensar cuantas cosas increíbles hago y lo magnífico que soy y en otras oportunidades, siento que por más que me esfuerce no puedo ni clavar un clavo en la pared...cualquiera diría que soy un bipolar irremediable, pero me parece que hay algo más.
Las cosas malas muchas veces pasan por nuestro accionar directo y muchas otras cosas buenas a pesar de nuestro accionar directo. Y el esfuerzo que ponemos en hacer bien las cosas muchas veces termina desencausando ríos que corren naturalmente hacia la vertiente correcta.
Antes de pensar en un suicidio seguro convencido de mi infamia, pienso que tal vez lo mejor sea hacerme a un costado, accionar solo la palanca de la vida y dejar que la cosa fluya naturalmente. Como bien le comentó un profesor universitario a mi hermana, "no hay peor tonto que el que quiere hacer".
El tonto, cuanto más hace más complica... es como cuando en el colegio tenés un compañero que no sabe jugar al fútbol y el tipo quiere participar. Que participe, vaya y pase...que se quiera clavar de 10, distribuir el juego y encima se enoje es otra.
Cada uno a su rol, es la mejor manera de realizarse y servirle a la sociedad. Y yo...yo creo que lo mejor es que siga observando y escribiendo...y si alguien se ofende que avise, que con gusto doy un paso al costado para desinfectar un poco el aire de esta web.
Las cosas malas muchas veces pasan por nuestro accionar directo y muchas otras cosas buenas a pesar de nuestro accionar directo. Y el esfuerzo que ponemos en hacer bien las cosas muchas veces termina desencausando ríos que corren naturalmente hacia la vertiente correcta.
Antes de pensar en un suicidio seguro convencido de mi infamia, pienso que tal vez lo mejor sea hacerme a un costado, accionar solo la palanca de la vida y dejar que la cosa fluya naturalmente. Como bien le comentó un profesor universitario a mi hermana, "no hay peor tonto que el que quiere hacer".
El tonto, cuanto más hace más complica... es como cuando en el colegio tenés un compañero que no sabe jugar al fútbol y el tipo quiere participar. Que participe, vaya y pase...que se quiera clavar de 10, distribuir el juego y encima se enoje es otra.
Cada uno a su rol, es la mejor manera de realizarse y servirle a la sociedad. Y yo...yo creo que lo mejor es que siga observando y escribiendo...y si alguien se ofende que avise, que con gusto doy un paso al costado para desinfectar un poco el aire de esta web.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
El impuesto de vivir así...
Hace cosa de 2 años tuve la chance de viajar y vivir durante un tiempo en Estados Unidos, donde pude comprobar cuál es la principal diferencia entre el tan mentado primer mundo y la realidad de los países en esta región del planeta o en vías de desarrollo.
Puesto a pensar en cuales serían las diferencias que iba a encontrar entre ambas realidades, repercutía en mi cabeza una frase que un primo disparó en un asado de domingo: "esto no cambia nunca, porque este es un país de negros analfabetos que vende su voto por un regalo". Sin duda, una mejor distribución de la riqueza o menos pobres (y no estoy suponiendo que Estados Unidos tenga esto), puede garantizar mejores resultados electorales, pero a la distancia, puedo decir que mi primo estaba decididamente equivocado.
La principal diferencia entre un país y otro no radica escencialmente en la cultura de la población ni en su ingreso per capita, sino en la calidad de las instituciones. Obviamente sería ingenuo suponer que con mejores ingresos las instituciones no podrían ser mejores, pero no es una condición, sino un adicional.
El poder de policía del estado para sancionar a aquellos que quebrantan la ley, sin importar el apellido o la billetera del infractor y la capacidad de organización de ambas sociedades son sin lugar a dudas la principal diferencia.
Vivir en países del tercer mundo significa pagar impuestos que no vuelven al bolsillo del consumidor (por robo de las autoridades o ineficiencia en la distribución) y además, pagar impuestos adicionales en términos de tiempo perdido en dependencias públicas y empresas mal reguladas.
Así, no tenemos un correo eficiente o perdemos días en dependencias del estado, renovando documentos, pagando multas y hasta haciendo la declaración impositiva. Esta doble imposición no está contemplada en ningún modelo económico y bien debería ser contemplada en todos los cálculos que se realizan para definir una inversión o un lugar para vivir.
Mientras no podamos organizarnos y desarrollar instituciones con poder de policía, vamos a seguir viviendo en un mundo en el que aparentemente nos beneficiamos porque podemos evadir y eludir la ley, cuando en realidad el costo de dicha evasión, termina siendo mayor a lo que pagaríamos si viviesemos en un mundo más regulado. Da para pensarlo no?
Puesto a pensar en cuales serían las diferencias que iba a encontrar entre ambas realidades, repercutía en mi cabeza una frase que un primo disparó en un asado de domingo: "esto no cambia nunca, porque este es un país de negros analfabetos que vende su voto por un regalo". Sin duda, una mejor distribución de la riqueza o menos pobres (y no estoy suponiendo que Estados Unidos tenga esto), puede garantizar mejores resultados electorales, pero a la distancia, puedo decir que mi primo estaba decididamente equivocado.
La principal diferencia entre un país y otro no radica escencialmente en la cultura de la población ni en su ingreso per capita, sino en la calidad de las instituciones. Obviamente sería ingenuo suponer que con mejores ingresos las instituciones no podrían ser mejores, pero no es una condición, sino un adicional.
El poder de policía del estado para sancionar a aquellos que quebrantan la ley, sin importar el apellido o la billetera del infractor y la capacidad de organización de ambas sociedades son sin lugar a dudas la principal diferencia.
Vivir en países del tercer mundo significa pagar impuestos que no vuelven al bolsillo del consumidor (por robo de las autoridades o ineficiencia en la distribución) y además, pagar impuestos adicionales en términos de tiempo perdido en dependencias públicas y empresas mal reguladas.
Así, no tenemos un correo eficiente o perdemos días en dependencias del estado, renovando documentos, pagando multas y hasta haciendo la declaración impositiva. Esta doble imposición no está contemplada en ningún modelo económico y bien debería ser contemplada en todos los cálculos que se realizan para definir una inversión o un lugar para vivir.
Mientras no podamos organizarnos y desarrollar instituciones con poder de policía, vamos a seguir viviendo en un mundo en el que aparentemente nos beneficiamos porque podemos evadir y eludir la ley, cuando en realidad el costo de dicha evasión, termina siendo mayor a lo que pagaríamos si viviesemos en un mundo más regulado. Da para pensarlo no?
lunes, 27 de agosto de 2007
Mañana...eternamente Mañana...
San Agustín plantea en uno de sus díalogos con Dios que siempre hay tiempo para convertirse, porque la misericordia divina es eterna, pero que sin embargo lo que no es eterna es nuestra vida. Por eso y como mañana es el día de San Agustín, yo escribo hoy, por si mañana no puedo hacerlo.
Realmente vivimos en el medio de un mundo muy tirano, donde todo es hoy y ahora, menos el tiempo para sentarnos a reflexionar. Es un mundo del disfrute hoy que se acaba el universo y quemamos felicidad (o idea de felicidad) como el que fuma mal un atado de cigarrillos. Todo es insatisfacción y vamos pasando de una cosa a otra sin siquiera poder terminar de disfrutar.
Que el tiempo de vida es limitado es una certeza tan grande como que no somos nosotros los que vamos a determinar ni como ni cuando vamos a morir. Incluso muchos suicidas se encuentran frente a la realidad de varios intentos de suicidios fracasados, mientras que otros que tienen pensado vivir 1000 años se van de un día para otro sin poder siquiera decir adiós.
Ahora si pensásemos el mundo como corresponde, invertiríamos más tiempo de nuestra vida en ayudar, amar al prójimo, preocuparnos por los demás y en buscar a Dios. Porque como plantea San Agustín, no hay razón para privarse de disfrutar del amor de Dios hoy...ninguna atadura es válida para privarnos del amor divino.
Suena muy lindo y a esta altura el lector estará pensando: "bien deseo tener yo 5 minutos para mi...con gusto compartiría 2 de esos 5 minutos con otra persona si tuviera tan solo 5 minutos para mi". Y si llegamos a ese punto, podemos ver que siempre tenemos 5 minutos para nosotros y que de hecho, compartir tan solo 2 de esos 5 minutos con alguien que lo necesita más, puede hacer una gran diferencia en nuestro nivel de vida.
Invito a mis lectores a revisar las últimas 24 hs de su vida y a evaluar en que momento tuvo 5 minutos para él...tal vez en el café de la mañana o el cigarrillo de la tarde...a lo mejor mientras caminabamos a comprar algo para nosotros...en un mundo tan interconectado como este, levantar un teléfono, llamar a alguien que está sufriendo y poner 2 minutos la oreja, son muchas veces suficientes para hacer una diferencia.
Y no estoy hablando de cumplir: marcar un número, decir que si y seguir sin dedicar un segundo a la conversación no son el tipo de ayuda que nos van a hacer sentir mejor. Por el contrario, escuchar con atención, brindar consejo cierto y preocuparnos por los demás, si nos hace mejores personas. Y de eso también se vive.
Aprovecho entonces el día de San Agustín, para dejar un pequeño rastro de su pensamiento en mi blog:
¡Tarde te amé, belleza infinita tarde te amé, Tarde te ame belleza siempre antigua y siempre nueva!
Y supe, Señor que estabas en mi alma y yo estaba fuera, así te buscaba mirando la belleza de lo creado.
Tarde te amé, belleza infinita tarde te amé, Tarde te ame belleza siempre antigua y siempre nueva!
Señor tu me llamaste, tu voz a mi llegó, curando mi sordera con tu luz brillaste cambiando mi ceguera en un resplandor,
¡Tarde te amé belleza infinita, tarde te ame, tarde te ame, belleza siempre antigua y siempre nueva!.
Tu estabas conmigo, mas yo buscaba fuera y no te encontraba, era un prisionero de tus criaturas, lejos de Ti.
¡Tarde te amé belleza infinita, tarde te ame, tarde te ame, belleza siempre antigua y siempre nueva!.
Hasta mí, ha llegado el aroma de tu gracia, por fin respiré, Señor yo te he buscado, siento hambre y sed, ansío tu paz.
¡Tarde te amé belleza infinita, tarde te ame, tarde te ame, belleza siempre antigua y siempre nueva!.
Realmente vivimos en el medio de un mundo muy tirano, donde todo es hoy y ahora, menos el tiempo para sentarnos a reflexionar. Es un mundo del disfrute hoy que se acaba el universo y quemamos felicidad (o idea de felicidad) como el que fuma mal un atado de cigarrillos. Todo es insatisfacción y vamos pasando de una cosa a otra sin siquiera poder terminar de disfrutar.
Que el tiempo de vida es limitado es una certeza tan grande como que no somos nosotros los que vamos a determinar ni como ni cuando vamos a morir. Incluso muchos suicidas se encuentran frente a la realidad de varios intentos de suicidios fracasados, mientras que otros que tienen pensado vivir 1000 años se van de un día para otro sin poder siquiera decir adiós.
Ahora si pensásemos el mundo como corresponde, invertiríamos más tiempo de nuestra vida en ayudar, amar al prójimo, preocuparnos por los demás y en buscar a Dios. Porque como plantea San Agustín, no hay razón para privarse de disfrutar del amor de Dios hoy...ninguna atadura es válida para privarnos del amor divino.
Suena muy lindo y a esta altura el lector estará pensando: "bien deseo tener yo 5 minutos para mi...con gusto compartiría 2 de esos 5 minutos con otra persona si tuviera tan solo 5 minutos para mi". Y si llegamos a ese punto, podemos ver que siempre tenemos 5 minutos para nosotros y que de hecho, compartir tan solo 2 de esos 5 minutos con alguien que lo necesita más, puede hacer una gran diferencia en nuestro nivel de vida.
Invito a mis lectores a revisar las últimas 24 hs de su vida y a evaluar en que momento tuvo 5 minutos para él...tal vez en el café de la mañana o el cigarrillo de la tarde...a lo mejor mientras caminabamos a comprar algo para nosotros...en un mundo tan interconectado como este, levantar un teléfono, llamar a alguien que está sufriendo y poner 2 minutos la oreja, son muchas veces suficientes para hacer una diferencia.
Y no estoy hablando de cumplir: marcar un número, decir que si y seguir sin dedicar un segundo a la conversación no son el tipo de ayuda que nos van a hacer sentir mejor. Por el contrario, escuchar con atención, brindar consejo cierto y preocuparnos por los demás, si nos hace mejores personas. Y de eso también se vive.
Aprovecho entonces el día de San Agustín, para dejar un pequeño rastro de su pensamiento en mi blog:
¡Tarde te amé, belleza infinita tarde te amé, Tarde te ame belleza siempre antigua y siempre nueva!
Y supe, Señor que estabas en mi alma y yo estaba fuera, así te buscaba mirando la belleza de lo creado.
Tarde te amé, belleza infinita tarde te amé, Tarde te ame belleza siempre antigua y siempre nueva!
Señor tu me llamaste, tu voz a mi llegó, curando mi sordera con tu luz brillaste cambiando mi ceguera en un resplandor,
¡Tarde te amé belleza infinita, tarde te ame, tarde te ame, belleza siempre antigua y siempre nueva!.
Tu estabas conmigo, mas yo buscaba fuera y no te encontraba, era un prisionero de tus criaturas, lejos de Ti.
¡Tarde te amé belleza infinita, tarde te ame, tarde te ame, belleza siempre antigua y siempre nueva!.
Hasta mí, ha llegado el aroma de tu gracia, por fin respiré, Señor yo te he buscado, siento hambre y sed, ansío tu paz.
¡Tarde te amé belleza infinita, tarde te ame, tarde te ame, belleza siempre antigua y siempre nueva!.
martes, 21 de agosto de 2007
Los tercios de la vida
Dedicado a mi padre y mi abuelo (médicos ambos 2)
Hoy estuve en el médico y me dijo "retirate del tenis...los tendones de tu hombro están desgastados y en 5 años, va a ser poco más que inservible" Y me recomendó Golf, natación o atletismo como sustitutos a mi deporte favorito.
Más allá de los motivos (ciertos o no) del diagnóstico y la forma alemana del consejo, se me hace que hay una diferencia importante entre lo que los médicos esperan de uno y lo que uno espera de su vida futura. El consejo médico, seguido al pie de la letra nos puede permitir prolongar la vida en muchos años...siempre y cuando no pase algún accidente que nos deje a mitad de camino y sin disfrute.
Recuerdo hace un par de años una publicidad que planteaba el final del mundo al día siguiente y como la gente aprovechaba sus últimas horas de vida. No creo que sea tan así, pero esa idea de que somos superheroes y que nos tenemos que preparar para durar 1.000 años no me cabe.
Para mi la vida se divide en tercios. Si asumimos que el promedio de vida está cerca de los 80 años de vida en las grandes ciudades, los primeros 25 años son de aprendizaje. Hacemos de todo, desde poner los dedos en el enchufe hasta prender fuego en el living...vamos a la escuela, aprendemos a hacer amigos y pelearnos, aprendemos a usar el dinero de otros para comprar golosinas, nos ponemos borrachos por primera vez, entramos en la universidad, nos graduamos y muchas otras cosas más.
El último tercio de la vida es el de la enseñaza. Lo dedicamos claramente a cuidar de los demás y brindar consejo, mientras nos preparamos para el viaje a la otra vida. Así, cuidamos nietos, administramos las finanzas, nos juntamos en casas a tomar te, jugar a las cartas y ver televisión. De vez en cuando un partido de golf y algún ajedrez, hasta que nos suene el despertador y se acabe la pila del reloj de la vida.
Es en este sentido que el segundo tercio de la vida es fundamental, porque es el tercio de la práctica, donde aplicamos los conocimientos aprendidos en el tercio anterior y sacamos nuestras propias conclusiones que formaran las enseñanzas que vamos a dejar el tercio venidero. Ya sabemos que en el último tercio muchas de las cosas que hacíamos no las vamos a poder hacer y tenemos la experiencia de todo lo que aprendimos en el primer tercio. Imposible no hacer uso de todo esto a pleno...cuidarnos durante el segundo tercio para vivir mejor el tercero, no parece ser el mejor consejo.
Volvamos al médico: debería ser una especie de planeador financiero. La primer pregunta que el médico le debiera hacer al paciente es: cuanto tiempo más piensa vivir y la segunda: Cuanto tiempo más quiere jugar tenis, fútbol, comer asados etc? Con esa data, podría proponernos un plan mucho más interesante que una simple vida standard de 1000 años sin disfrute que se acaba cuando un auto nos pisa a la salida del hospital.
Hoy estuve en el médico y me dijo "retirate del tenis...los tendones de tu hombro están desgastados y en 5 años, va a ser poco más que inservible" Y me recomendó Golf, natación o atletismo como sustitutos a mi deporte favorito.
Más allá de los motivos (ciertos o no) del diagnóstico y la forma alemana del consejo, se me hace que hay una diferencia importante entre lo que los médicos esperan de uno y lo que uno espera de su vida futura. El consejo médico, seguido al pie de la letra nos puede permitir prolongar la vida en muchos años...siempre y cuando no pase algún accidente que nos deje a mitad de camino y sin disfrute.
Recuerdo hace un par de años una publicidad que planteaba el final del mundo al día siguiente y como la gente aprovechaba sus últimas horas de vida. No creo que sea tan así, pero esa idea de que somos superheroes y que nos tenemos que preparar para durar 1.000 años no me cabe.
Para mi la vida se divide en tercios. Si asumimos que el promedio de vida está cerca de los 80 años de vida en las grandes ciudades, los primeros 25 años son de aprendizaje. Hacemos de todo, desde poner los dedos en el enchufe hasta prender fuego en el living...vamos a la escuela, aprendemos a hacer amigos y pelearnos, aprendemos a usar el dinero de otros para comprar golosinas, nos ponemos borrachos por primera vez, entramos en la universidad, nos graduamos y muchas otras cosas más.
El último tercio de la vida es el de la enseñaza. Lo dedicamos claramente a cuidar de los demás y brindar consejo, mientras nos preparamos para el viaje a la otra vida. Así, cuidamos nietos, administramos las finanzas, nos juntamos en casas a tomar te, jugar a las cartas y ver televisión. De vez en cuando un partido de golf y algún ajedrez, hasta que nos suene el despertador y se acabe la pila del reloj de la vida.
Es en este sentido que el segundo tercio de la vida es fundamental, porque es el tercio de la práctica, donde aplicamos los conocimientos aprendidos en el tercio anterior y sacamos nuestras propias conclusiones que formaran las enseñanzas que vamos a dejar el tercio venidero. Ya sabemos que en el último tercio muchas de las cosas que hacíamos no las vamos a poder hacer y tenemos la experiencia de todo lo que aprendimos en el primer tercio. Imposible no hacer uso de todo esto a pleno...cuidarnos durante el segundo tercio para vivir mejor el tercero, no parece ser el mejor consejo.
Volvamos al médico: debería ser una especie de planeador financiero. La primer pregunta que el médico le debiera hacer al paciente es: cuanto tiempo más piensa vivir y la segunda: Cuanto tiempo más quiere jugar tenis, fútbol, comer asados etc? Con esa data, podría proponernos un plan mucho más interesante que una simple vida standard de 1000 años sin disfrute que se acaba cuando un auto nos pisa a la salida del hospital.
jueves, 9 de agosto de 2007
KPI's
Hoy en día se ha puesto muy de moda el usar KPI's (key performance indicators) para medir el rendimiento del personal de una compañía.
En realidad su primer uso fue para medir el desarrollo de ciertos proyectos y luego el management extendió su uso a las personas, porque en el fondo, el personal no deja de ser un poco más que un proyecto cosificable.
Así las cosas, ahora se realizan reuniones entre jefes y subordinados, donde los primeros aprovechan la oportunidad para hacer sentir a los segundos poco más que una escoria y así poder justificar un bajo incremento salarial o presionar para que el subordinado trabaje más.
Desde este blog proponemos que se cree también el siguiente indicador DTJD (Delira a tu jefe Day), donde son los subordinados los que tienen derechos y los jefes los que tienen las obligaciones. En este caso, el subordinado puede esgrimir ante diversas situaciones, frases del estilo:
"En serio me decís eso?…es gravísimo….renuncio”
“Eso no lo leí en ningún job description- no son mis funciones….renuncio”
“Quiero un objetivo con puntos extra por presentaciones con colores pastel”
"Necesito ir al baño al menos una vez cada 2 horas - No puedo incluir objetivos del tipo: siempre disponible"
y oras tantas frases que nuestro estimado lector puede sugerir. Como este es un blog abierto, declaro este 9 de Agosto el "DeliraTuJefeDay" e invito a mis lectores a incluir las frases que van a usar para delirar a su jefe.
Hasta la próxima!!
En realidad su primer uso fue para medir el desarrollo de ciertos proyectos y luego el management extendió su uso a las personas, porque en el fondo, el personal no deja de ser un poco más que un proyecto cosificable.
Así las cosas, ahora se realizan reuniones entre jefes y subordinados, donde los primeros aprovechan la oportunidad para hacer sentir a los segundos poco más que una escoria y así poder justificar un bajo incremento salarial o presionar para que el subordinado trabaje más.
Desde este blog proponemos que se cree también el siguiente indicador DTJD (Delira a tu jefe Day), donde son los subordinados los que tienen derechos y los jefes los que tienen las obligaciones. En este caso, el subordinado puede esgrimir ante diversas situaciones, frases del estilo:
"En serio me decís eso?…es gravísimo….renuncio”
“Eso no lo leí en ningún job description- no son mis funciones….renuncio”
“Quiero un objetivo con puntos extra por presentaciones con colores pastel”
"Necesito ir al baño al menos una vez cada 2 horas - No puedo incluir objetivos del tipo: siempre disponible"
y oras tantas frases que nuestro estimado lector puede sugerir. Como este es un blog abierto, declaro este 9 de Agosto el "DeliraTuJefeDay" e invito a mis lectores a incluir las frases que van a usar para delirar a su jefe.
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